Muchos de los medicamentos que se utilizan en la práctica médica tienen
efectos sobre el ritmo vigilia-sueño, provocando en muchas ocasiones somnolencia diurna en la persona que lo está tomando, que con relativa frecuencia da lugar a accidentes ya sean laborales o de tráfico.

Cuando se usan adecuadamente, muchos psicofármacos (por ejemplo, hipnóticos o ansiolíticos) tienen
repercusiones negativas sobre el estado de alerta diurno. Por otro lado, se sabe que hay un excesivo uso de fármacos depresores (inductores del sueño) para resolver problemas que con cierta frecuencia mejoran con soluciones no farmacológicas. Un ejemplo, serían los trastornos del sueño asociados a los horarios de trabajo no convencionales.

Circadies cuenta con las herramientas necesarias para valorar los diversos agentes que pueden provocar somnolencia diurna excesiva.